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¿Se debe dolarizar la economía colombiana?

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Devaluación del peso colombiano.

Ivan Velasquez

Para acabar con las traumáticas devaluaciones del peso, algunos han propuesto que adoptemos el dólar como moneda oficial. ¿Por qué no es buena idea?

Iván D. Velásquez*

¿Dólares para Colombia?

El pasado 12 de agosto, el profesor Steve Hanke afirmó en su columna de la revista Forbes que para frenar la acelerada devaluación del peso y controlar la inflación, Colombia debería adoptar el dólar como su moneda oficial.

Desde los años noventa, el profesor Hanke ha presentado la dolarización como la única salida posible a todos los problemas de las economías latinoamericanas. Por eso no es extraño que, en esta ocasión, Hanke afirme que el Gobierno debe darles a los colombianos lo que ellos piden, que para el profesor no es trabajo, seguridad social o bienestar, sino dólares.

Esa misma propuesta, que ya ha sido discutida por los académicos colombianos en la primera década de este siglo (ver De Lombarde, 2002; García, 2002; Herrera y Caballero, 2002; Moreno, 2002), es peligrosa, tiene un dejo colonialista y muestra un desconocimiento del actual sistema monetario, que como dijo Jhon M. Keynes, ha funcionado desde hace aproximadamente 5.000 años.

Una medida colonialista

Según el profesor Hanke, dolarizar la economía colombiana ayudará a frenar el brote especulativo y a crear estabilidad en algunas variables macroeconómicas, como la tasa de cambio. Pero, ¿por qué Hanke afirma que los colombianos quieren dólares? ¿La dolarización de verdad traería una perfecta estabilidad económica para el país?

Aunque no se mencione, esta propuesta tiene una fuerte connotación colonialista. Cuando una nación reemplaza su moneda y acepta la emitida por otro país, también renuncia a su soberanía monetaria. Es decir, reduce su propio espacio de maniobra en materia de política económica y además restringe su propia política fiscal, pues por lo general la dolarización va acompañada de medidas de austeridad.

El país que decide dolarizar su economía queda a merced de las decisiones que tomen los Estados Unidos.

El país que decide dolarizar su economía queda a merced de las decisiones que tomen los Estados Unidos en materia económica. En otras palabras, se convierte en una colonia de facto que se verá afectada por las decisiones económicas estadounidenses sin posibilidad de contrarrestar los efectos negativos de esa decisión.

Para Hanke, la medida es una decisión simplísima (no-brainer), basada exclusivamente en análisis económicos. Pero en realidad, se trata de una decisión política, que compromete el futuro de la nación y que, una vez tomada, es difícil de reversar. Panamá, por ejemplo, se dolarizó debido a las presiones de Estados Unidos.

Aunque el dólar es una moneda atractiva, fomenta el extractivismo en las economías.

Foto: Pixabay
Aunque el dólar es una moneda atractiva, fomenta el extractivismo en las economías.

Economías más extractivistas

Si bien es cierto que el común de la gente ve al dólar como una moneda deseable, esto se explica porque perciben el arbitraje financiero como una oportunidad, es decir, porque creen que pueden comprar dólares baratos y venderlos caros.

Le recomendamos: Devaluación en Latinoamérica: ¿un nuevo escenario?

Pero, aunque es cierto que la dolarización ayuda a frenar la especulación entre las tasas de cambio de los países, sus consecuencias macroeconómicas no son favorables para el desarrollo de las economías.

La dolarización produce una profundización de la economía extractivista, ya que las commodities —o materias primas— facilitan el rápido acceso a la unidad de cuenta de la que se es usuario. Por ejemplo, en Ecuador esta medida aumentó la participación porcentual de la producción de bienes primarios, sujetos a los precios internacionales, como lo muestran las gráficas 1 y 2. Por eso, después de la crisis de 2008, bajo el gobierno de Rafael Correa, se buscó la exploración y explotación de reservas petrolíferas en la Amazonia.

Gráfica 1: Participación porcentual de productos primarios en el total de exportaciones

Participación porcentual de productos primarios en el total de exportaciones

Fuente: estadísticas CEPAL

Gráfica 2: Participación porcentual de productos manufacturados en el total de exportaciones

Participación porcentual de productos manufacturados en el total de exportaciones

Fuente: estadísticas CEPAL

¿Más estabilidad?

En su columna, Hanke afirma que los países dolarizados producen tasas de inflación más bajas y menos variables y, por lo tanto, tasas de crecimiento económico más estables.

Para demostrarlo, Hanke propone el caso de Panamá, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido un 6,1% desde que se dolarizó. Pero Hanke no menciona a los otros países latinoamericanos que han adoptado el dólar: El Salvador y Ecuador. Desde la dolarización, el PIB de El Salvador ha crecido un promedio del 2%, y el de Ecuador un 3,5%. En el mismo período el PIB colombiano ha crecido 3,8%.

Si bien en los últimos años ha habido una alta inflación en Colombia, nuestro país no ha tenido fenómenos de hiperinflación, como ha ocurrido en Venezuela o en Argentina.

Como se observa en la siguiente gráfica, el comportamiento de la inflación en Colombia es similar a la de los países dolarizados, y similar a la de otros países no dolarizados de la región durante el período 1990-2018.

Gráfica 3: Inflación, precios al consumidor (% anual)

Inflación, precios al consumidor (% anual)

Fuente: Fondo Monetario Internacional

Por último, Hanke no menciona que algunos países dolarizados tienen tasas de interés similares o más altas que las de Colombia:

  • Ecuador tiene una tasa de interés nominal por encima del 8%;
  • El Salvador una tasa de 4,24%;
  • Panamá una tasa del 1,36%;
  • y Colombia una tasa del 4,25%.

Así, Colombia se encuentra en el promedio de las tasas de interés de los países vecinos y por debajo de la de Ecuador.

 

Lea en Razón Pública: Segundo año del gobierno Duque: ¿qué va a pasar con la economía?

Este punto es de importancia ya que los países dolarizados deben pagar sus deudas en una moneda que no emiten. Por lo tanto, una alta tasa de interés implica un mayor costo de la deuda. Por esto, la soberanía monetaria es importante, pues ningún país puede declararse en quiebra en deudas emitidas en su propia unidad de cuenta. Infortunadamente, los países dolarizados sí corren ese riesgo.

La Teoría Monetaria Moderna

Tanto entre los políticos como entre los académicos, hoy en Estados Unidos se discuten las propuestas de una corriente heterodoxa llamada la Teoría Monetaria Moderna (TMM).

El tema también ha llegado en buena hora a Colombia. Así, por ejemplo Sergio Clavijo, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), discute este tema en su columna del 24 de julio en el diario La República.

Infortunadamente, Clavijo critica lo que no es, porque expone argumentos que no tienen nada que ver con la TMM. Eso muestra un total desconocimiento de la literatura sobre el tema.

En realidad, la TMM discute a profundidad la importancia de la soberanía monetaria. Como la mayoría de las escuelas heterodoxas de la economía, la TMM se fundamenta en la simple realidad de que el dinero es endógeno, es decir, es creado por el mismo sistema económico y su oferta no puede ser controlada por el banco central.

La dolarización produce una profundización de la economía extractivista.

Además, reconoce como otras escuelas que el dinero es deuda que se registra en una unidad de cuenta establecida por el Estado (sean pesos, yenes, dólares, etc.) y sirve para pagar las obligaciones con éste (deudas, impuestos o multas).

Lo anterior es parte de la teoría chartalista en la cual se basa la TMM, y que muestra por qué los impuestos no financian el gasto de una nación soberana, sino que producen la demanda por la unidad de cuenta que emite el Estado (en este caso por el peso colombiano).

La soberanía es indispensable para el buen desarrollo de las economías.

Foto: Pixabay
La soberanía es indispensable para el buen desarrollo de las economías.

La TMM parte de la identidad macroeconómica de los tres balances sectoriales: el público, el privado y el externo. Eso quiere decir simplemente que estos tres sectores están entrelazados. Por tanto, para la TMM, los déficits del sector público son importantes, pero no por las razones esgrimidas por la teoría convencional.

Para la TMM los déficits del gobierno ayudan a producir la riqueza financiera del sector privado (hogares, empresas, etc.). Entonces, al contrario del argumento ortodoxo, el déficit del gobierno no produce inflación, y la austeridad del gobierno no produce riqueza en la sociedad, por el contrario, la empobrece. En pocas palabras, los autores de la TMM parten de identidades, realidades y evidencias históricas para discutir los temas de política macroeconómica.

Por último, la TMM propone que la inflación es un problema que puede ser controlado a través de una política de empleo garantizado por el Estado.

Sigamos en pesos

La soberanía monetaria es crucial para el buen desempeño y el logro de objetivos macroeconómicos de las economías.

Los Estados-nación que emiten su propia moneda no tienen ninguna restricción en acceder a la unidad de cuenta que ellos han establecido. De lo anterior se desprende que la deuda pública en su propia moneda puede ser pagada siempre, y no hay riesgo de default.

La propuesta de dolarización no tiene razones económicas fuertes que la fundamenten. Si bien se puede apreciar estabilidad en ciertas variables como la especulación, sus efectos en otras variables como la inflación son discutibles.

Puede leer: ¿Qué está pasando con el dólar?

Una vez más, el profesor Hanke hace un llamado a dolarizar las economías, sin tener en cuenta las diferencias institucionales y presentando su propuesta como un programa simple. Pero dolarizar una economía implica renunciar a la soberanía monetaria y, por lo tanto, a sus propias herramientas de política económica.

Pero es posible alcanzar pleno empleo, la estabilidad de los precios y el crecimiento económico desde una economía con soberanía monetaria, y siguiendo las políticas propuestas desde la economía no convencional como la TMM, con un programa de trabajo garantizado y el uso inteligente de la deuda pública en la propia moneda.

 

Candidato a doctor en economía de University of Missouri - Kansas City, Estados Unidos. Su trabajo se enfoca en macroeconomía heterodoxa. Actualmente es profesor visitante en University of Southern Maine, Estados Unidos.

 

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Comentarios  

Joseph
0 # Errado, totalmente erradoJoseph 20-08-2019 10:42
:D :D :D y ¿Argentina? El deficit en el gasto publico ha generado riqueza en el sector privado?
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Jairo Parada
0 # Profesor UniversitarioJairo Parada 23-08-2019 10:57
Ivan hace un análisis serio y teóricamente valido que nos previene frente a estas pretendidas innovaciones que nos llevarían al desastre y afortunadamente Colombia no le ha hecho caso a esta ortodoxia extrema.
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