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El sistema pensional que Colombia necesita

Escrito por Luis Carlos Calixto
El sistema pensional que Colombia necesita

La reforma pensional es la segunda bandera de las protestas sociales que estamos presenciando. Y no se trata apenas de entender cuál es el mejor sistema, sino de una decisión política de fondo.

Luis Calixto*

La reforma por rehacer

La pregunta que muchos esperamos que pronto se responda es: “¿para cuándo la reforma pensional?”.

Se está volviendo una rutina que ese ambiguo concepto de “deuda pública” por concepto de pensiones se agrave con el paso de los años, y que los gobiernos se pasen la pelota en lugar de hacerle frente a un problema que cada uno de ellos dice ser inaplazable.

La ultima gran reforma pensional se dio con la Ley 100 de 1993, que pretendió frenar el crecimiento del costo fiscal de las pensiones, y al mismo tiempo corregir la desigualdad de protección entre los colombianos. Esto lo hizo desde un enfoque de mercado, según el cual los ahorros del sistema serían palanca del crecimiento económico, que a su vez permitiría mejorar las pensiones de los menos pudientes. Todo esto bajo el manejo de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

Sin embargo, al diseñar esa reforma no se tuvieron en cuenta las realidades básicas del mercado de trabajo en Colombia, las del sistema productivo y las del sistema financiero.

En la vida real, la mayoría de los trabajadores colombianos reciben el salario mínimo (un ingreso que a menudo no cubre las necesidades básicas), con el cual sin embargo se espera que el trabajador cotice y aporte para una pensión futura.

Además, ¿por qué se optó por un modelo pensional donde los sistemas de prima media y de capitalización individual no fueran complementarios, sino sustitutivos? Porque la mayoría de las pensiones de los trabajadores van a tener que ser subsidiadas con recursos del Estado. Esta es una realidad que no se puede esconder y que enfrentan todos los sistemas pensionales en el mundo.

Es hora de reestructurar el sistema pensional, y este ha sido uno de los argumentos de la marcha del 21 de noviembre: ¿para cuándo la reforma pensional? Y no solo para cuándo: ¿en qué condiciones se hará esta reforma?

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El problema de la financiación

¿Cómo disminuir el costo fiscal de las pensiones, teniendo en mente la multitud de restricciones que estorban el camino?

Aquí es donde entran en juego las realidades del sistema productivo y del sistema financiero de Colombia. ¿A dónde va el ahorro que manejan las AFP o Colpensiones (en el caso del sistema público o de prima media)? ¿Realmente estas inversiones resulten en mayores niveles de crecimiento en el producto y en menores niveles de desigualdad?

Según informes de la Superintendencia Financiera de Colombia, la mayor parte del ahorro pensional se invierte en deuda interna o externa y en productos financieros. Entonces, ¿cuánto se destina al sector productivo y real de la economía? ¿Dónde están los presupuestos para tecnificar el sector agropecuario, modernizar el sector de construcción, promover el turismo, o aumentar la eficiencia y productividad en la industria?

Si esto no se resuelve, jamás se va a atacar el problema del mercado laboral —la creación de empleos bien remunerados— y por lo tanto no se podrá resolver el problema pensional. Si no se estimula el empleo en los sectores productivos, no será posible que coticen la mayoría de los trabajadores colombianos.

El Ministro Carrasquilla ha dicho en varias ocasiones que hay que reformar el régimen de prima media.

Foto: Presidencia de la República
El Ministro Carrasquilla ha dicho en varias ocasiones que hay que reformar el régimen de prima media.

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La solución

Los asuntos por atender no son pues coyunturales, sino estructurales, y por lo tanto las reformas no deben ser coyunturales, sino estructurales.

Aumentar la edad de pensión o las tasas de cotización, manteniendo dos sistemas pensionales que compiten entre sí, no puede ser la solución. En vez de estimular el ahorro nacional, estas medidas llevan a la informalidad y a una pensión que nunca se disfrutará.

La primera pregunta de fondo es cómo aumentar la formalización de los contratos de trabajo. Cómo lograr que los trabajadores informales o con contratos precarios comiencen a cotizar al sistema pensional —porque la solución, en este y en muchos más casos, no es individual sino colectiva—.

El segundo centro de atención es el sector productivo. Si se estimula la inversión en sectores como el agro, la industria, el turismo sostenible, la economía verde y las industrias de la inteligencia, con seguridad se van a crear más empleos. Así se hará mayor la contribución de los afiliados, que es la gran debilidad del sistema.

Hay otras preguntas por resolver, como la duración de la jornada laboral, los beneficios fiscales de las empresas que contraten más, los mecanismos para la formalización y los costos de ser formal. Todos estos son temas para enfrentar a lo largo del camino, pero ahora lo importante es diseñar las políticas que aceleren la expansión de los sectores productivos.

La decisión política

Por último, hay el problema que todos conocemos pero que nadie sabe cómo afrontar: la dualidad del sistema pensional colombiano, que se maneja mediante dos subsistemas sustitutos. De ahí se deriva una “competencia” entre el sistema público y el sistema privado.

Digo que no sabemos cómo afrontarlo porque hay respuestas técnicas que vienen de ambos bandos: las AFP con sus aliados, y los defensores del sistema de prima media. Pero el problema no es técnico sino político, y con inmensos intereses económicos de por medio.

Tenemos a la mano la información técnica: las proyecciones de tasa de dependencia, la distribución salarial de los trabajadores formales, la información de las tasas de interés y las proyecciones de la esperanza de vida.

Al analizar todos estos factores, la respuesta más probable sería un sistema pensional con tres pilares: uno de cobertura universal y mínima con cargo a las finanzas del Estado, otro cofinanciado entre patronos y trabajadores en el sector formal, y un tercero de carácter individual para quienes deseen y puedan tener este seguro complementario. Así funciona el sistema pensional en otros países industrializados y también en América Latina, con resultados altamente favorables.

¿Qué falta para la adopción de estos tres pilares? Falta tomar una decisión que nadie quiere tomar porque afecta intereses económicos privados.

Foto: FOPEP
Mucha de la población cuando llegue a la vejez no tendrá protección porque hoy no cotiza.

Lea en Razón Pública: Las pensiones en el Plan Nacional de Desarrollo

Las manifestaciones pacíficas son el camino para exigir que se tome esta decisión.

¿Por qué adoptar un sistema pensional donde unas personas van a subsidiar a otras a través de sus impuestos? Porque así se pueden disminuir las brechas sociales, probablemente no en esta generación, pero sí en el futuro.

Hay generaciones que tendrán que aportar más para que las siguientes generaciones vivan en una sociedad más justa y equitativa.

*Profesional en Economía y Magister en Ciencias Económicas de la Universidad Externado de Colombia, con conocimiento en el manejo de bases de datos, análisis estadístico y econométrico y diseño de políticas públicas mediante análisis cuantitativo y cualitativo en temas pensionales, mercado laboral y de transparencia. 

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